Las Escrituras
Creemos que todas las Escrituras (el Antiguo y el Nuevo Testamento) son inspiradas verbalmente por Dios, y que son nuestra máxima autoridad en todas las cuestiones relacionadas con la doctrina, la reprensión, y la instrucción en justicia (II Tim. 3:16,17).
Dios
Creemos en un solo Dios verdadero, uno en esencia, en naturaleza y en atributos pero que existe en tres personas: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo (I Juan 5:7.).
Jesucristo
Creemos en la deidad del Señor Jesucristo, en su nacimiento virginal, en su sangre derramada en el Calvario para el perdón de nuestros pecados, en su resurrección corporal y en su ascensión a la diestra del Padre. No creemos que él es un camino hacia el Padre, sino más bien el único medio por el cual podemos recibir la justicia, la regeneración, la santificación y la glorificación. Él es, de hecho, nuestra salvación (I Cor. 1:30,31).
El Espíritu Santo
Creemos en el bautismo en el Espíritu Santo, que se expresa con el hablar en lenguas según Hechos 1:8, 2:4, 9:17; 10:44-46; 11:15,16; 19:6. Creemos que esta experiencia es distinta y posterior al nuevo nacimiento y que se puede recibir por fe (Gálatas 3:2).
La Salvación
Creemos que todo aquél que con arrepentimiento y con fe recibe al Señor Jesús como Señor y Salvador es nacido de nuevo. (Hechos 20:20,21; Romanos 10:9-13).
La Sanidad
Creemos que la obra redentora de Cristo en la cruz ha suministrado la sanidad para el cuerpo humano (Mateo 8:16,17; Isa 53:4; I Pedro 2:24.).
La Resurrección
Creemos en la resurrección de los justos y los injustos: una a la vida eterna y la otra a la condenación eterna (Mateo 25:46).
La Segunda Venida de Cristo
Creemos en una Parusía real y física del Señor Jesucristo (I Tes 1:10; 4:16-17).
La Iglesia
Creemos que la iglesia universal está formada por todos los verdaderos creyentes que han recibido la salvación por medio del Señor Jesucristo (Efesios 1:22-23). También creemos en y fomentamos la convivencia con otros creyentes en una iglesia local (Heb. 10:25).
Los Dones del Espíritu Santo
Creemos que hoy en día los dones espirituales y las manifestaciones del Espíritu Santo son para el bien común y para edificar a otros (I Cor. 12:7).